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El Registro Social de Hogares: La promesa miserable y la mentira de las migajas

Hace algunos días se dio a conocer la noticia de que una auditoría realizada por la Contraloría General de la República a la Subsecretaría de Evaluación Social determinó que 3 mil chilenos habrían quedado sin bono covid debido a un desfase en el Registro Social de Hogares. Esto es solo la punta del iceberg que da cuenta de la inutilidad no solo de este gobierno, sino que de todo este sistema.

La aprobación del retiro del 10% del fondo de las AFP, fue celebrado prácticamente como un triunfo de la democracia, comandado por los partidos tradicionales burgueses. Otros lo ven como un triunfo popular, en el que los políticos se vieron obligados a obedecer la voluntad del pueblo. Sea como sea, lo cierto es que a muchos se les olvida que estos mismos partidos, estos mismos diputados, senadores, presidentes y funcionarios, se encuentran no solo en deuda con el pueblo de Chile, sino que tienen y mantienen algunas de las actitudes más despreciables que puede tener cualquier ser humano, a través de políticas cínicas y gestiones mezquinas. Veamos cómo funciona uno de los sistemas que en teoría debiera permitir que una parte importante de la población disminuyera su pobreza (como siempre, en la medida de lo posible).

¿Qué es el Registro Social de Hogares?

El Registro Social de Hogares (RSH), es una base de datos que maneja el estado de Chile, dependiente del ministerio del desarrollo, en la cual las familias pueden inscribirse para luego solicitar el pago de bonos y beneficios. Cualquier persona con nacionalidad chilena puede obtenerlo. El RSH se alimenta de la información proporcionada por las distintas instituciones del aparato estatal (SII, Registro civil, IPS, etc), y también por la información autoreportada por los ciudadanos. El fin de esta recopilación de información es determinar una Calificación Socioeconómica, o en palabras más sencillas, reportar que tan pobre eres para los ojos del estado de Chile.

La Calificación Socioeconómica ubica al “ciudadano” dentro de un tramo que va desde el 0% al %100, siendo del 0% al 40% el tramo de mayor vulnerabilidad y del 90% al 100%, el tramo de menor vulnerabilidad.

Los factores que determinan la CSE es el promedio de los ingresos de los integrantes del hogar en un período de 12 meses, dividido por la cantidad total de integrantes y sus características, como podría ser su edad o alguna situación de dependencia. Además de esto, se realiza una evaluación de “bienes y servicios” que pudiera tener el “ciudadano”: Planes de salud de alto valor, bienes de avalúo fiscal, vehículos, colegios desde los $100.000 de mensualidad e ingreso de pensiones del padre o madre fuera del hogar. La CSE es la que va a permitir al “ciudadano” a poder optar a alguno de los distintos beneficios que ofrece el estado. Dentro de este catálogo de beneficios podemos encontrar por ejemplo: El ingreso familiar de emergencia (IFE), el ingreso ético familiar (IEF), el bono de la Clase Media Protegida (CMP), y el ingreso mínimo garantizado (IMG), entre otros. Los bonos o beneficios no siempre tienen los mismos requisitos para poder postular, sin embargo la CSE siempre será uno de los factores más determinantes para poder determinar a qué beneficios puede optar la persona.

¿Qué es ser pobre?

Todos sabemos que significa ser pobre. O al menos la mayoría. Es no tener lo necesario para vivir. El espíritu de la existencia del RSH y de los distintos beneficios que se pueden optar al hacer ingreso a este, es poder ayudar a los sectores más pobres, y que los sectores “medios” (igual de pobres, pero con más deudas) puedan tener un alivio económico, sobre todo teniendo en cuenta la actual situación de crisis económica.

Todos sabemos lo que es ser pobre. Pero el estado y sus instituciones tienen otra definición de pobreza.

Veamos 3 tipos de casos recurrentes para las familias que cuentan con el registro social de hogares.

1- Una mujer que figura en el RSH como la única integrante de su hogar y que tiene un   ingreso mensual entre 200 y 250 mil pesos que trabaje entre 30 y 40 horas sumando horas extra, se ubica en el tramo del 60% de vulnerabilidad. Esto la descalifica automáticamente del IEF, ya que no vive en la “extrema pobreza”. Como vive sola y además cuenta con ingresos formales difícilmente podrá obtener el IFE, ya que para un sistema que dice querer ayudar a los más necesitados, el hecho de ser un trabajador asalariado es una especie de privilegio y corresponde a una persona que vive en una situación cómoda. Tampoco podrá postular al IMG ya que no trabaja la jornada laboral completa de 45 horas.

¿Y el bono clase media?

Bueno, si bien ella no se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad, el hecho de que sus ingresos nunca hubieran alcanzado los $400.000 o no hubiera visto disminuido sus ingresos al menos en un 30% en el último tiempo, tampoco la podrían calificar para la obtención del llamado “bono de los $500.000. Entonces, si no es clase media, y tampoco es extremadamente vulnerable, ¿Alguien me puede explicar que carajo es? Supongo que simplemente “vulnerable”, sin acceso a ningún tipo de ayuda.

¿Y si trabaja más horas?

Quizás esta podría ser una solución, ya que lograr cubrir los gastos mensuales promedio de una persona en Chile con esta cantidad de ingresos es virtualmente imposible de hacer. Sin embargo, no conocemos la realidad de esta persona. Es muy probable que además de trabajar estudie a medio tiempo, quizás se ha desplazado de su ciudad de origen para ir a vivir a una de las ciudades grandes y por eso vive sola, o quizás debe cuidar a algún familiar en una situación de dependencia que viva en otro hogar distinto del de ella. Pero estas son preguntas que dentro del capitalismo más repugnante no pueden tener ningún tipo de espacio ni menos solución.


Ante esta situación alguien podría preguntarse cómo es que logra vivir esta persona, y sería una pregunta muy pertinente de hacer ya que es difícil de concebir. Quizás simplemente  arrienda una pieza y en un lugar periférico de la ciudad, quizás comparte la casa con otra persona o incluso vive de allegada. Puede que también reciba alguna ayuda económica de su familia. Repetimos, ¿Qué es ser pobre?

Dentro de este grupo no pobre, ni clase media y mucho menos aspiracional, se encuentra un caso que si bien no es mayoritario tampoco es único. Una persona extranjera que viva junto a su familia, y posea la nacionalidad y el carnet chileno, pero no el resto de su familia; que además cuente con un ingreso entre $300.000 y $380.000 se puede encontrar fácilmente dentro del 70% !!! Porque claro, sin carnet chileno no se puede tener Registro Social de Hogares y no podrá optar ni al IFE, ni al IEF, ni al IMG, ni tampoco al bono de la clase media. Por lo que sus hijos menores de edad, algunos menores de 5 años, cuya familia puede ser parte importante de la producción nacional, tampoco es considerada por el estado.

Es frecuente escuchar a mucha gente decir “No soy ni pobre ni clase media, entonces no puedo tener ningún bono”. Nada más acertado. 

2- Un padre o madre vive solo en el hogar con su(s) hijo(s). Producto de la crisis actual de la pandemia (y del sistema económico), ha visto reducidos sus ingresos o quedado desempleado(a), por lo que el total de sus ingresos del hogar en el RSH figura en un rango entre $100.000 a $150.000. Debería poder optar a todos los beneficios del mundo con este puntaje ¿no? La verdad es que no. Porque veamos el caso de que el padre o madre no presente en el hogar tenga a alguno o de los hijos en un plan de salud de alto valor. Este medio que figura dentro del sistema hace que el tramo llegue hasta el 80% 0 90% !!!!!!!!! Es decir que tener un buen plan de salud es sinónimo de ser millonario, por lo que es mejor tener la peor atención médica del mundo y la mayor cantidad de enfermedades para poder recibir algo por parte del estado. Ahora supongamos que la madre o padre decide “quitar este medio” del sistema. Es decir informar que ninguno de los integrantes del hogar se encuentra afiliado a este plan de salud. Bueno, para regularizar esta situación, el padre podría hacer ingreso al RSH, y de esta forma el sistema notaría que se encuentra en otro hogar o presentar una sentencia judicial que decrete que su(s) hijo(s) ya no figuran como cargas. La verdad no tengo hijos, pero corrijanme si me equivoco, ¿Una demanda judicial por pago de alimentos no es agradable, cierto? Ni para el que la hace, ni para el que la recibe. Bueno, entonces que el padre o madre se cree su propio RSH. Excelente opción. ¿Pero qué pasa si en verdad el papito o mamita corazón no tiene absolutamente ningún contacto con la familia, e incluso tiene encima una demanda por agresión y restricción de acercarse? Bueno, no sé qué podría ocurrir aquí. Nadie sabe. Lo único cierto es que con el 80% de CSE es virtualmente imposible acceder a algún tipo de ayuda. La ayuda llega hasta el 70%. ¿Quién es pobre? 

3- Una persona cualquiera, chico, alto, hombre, mujer, flaco, gordo, “pobre”, “clase media” o en “situación de calle”, decide hacer ingreso al RSH para poder obtener alguno de los bonos que se están otorgando. La promesa del ministro y de las autoridades es que estos trámites son muy fáciles de hacer, ya que se pueden realizar todos desde la comodidad del hogar a través de internet y que son tremendamente automáticos. Nada más alejado de la realidad. Una persona puede esperar fácilmente entre 2 a 3 meses para que se apruebe su solicitud y que al mes siguiente sea recién actualizada su información y ya cuente con la posibilidad de obtener un bono. Siendo que quizás a esta altura ya se hayan otorgado todos los bonos habidos y por haber. Hay casos de personas que habiendo realizado sus solicitudes de ingreso en abril, han podido obtener su aprobación en el mes de septiembre y sin mentir ni exagerar, una persona en particular presentó su solicitud el año pasado, ¡y aún no recibe respuesta! No se si alguien haya esperado tanto tiempo, pero si él se encuentra leyendo esto, sabrá que me refiero a él. Se encuentra muy enojado, y con razón. Las municipalidades tienen una lentitud impresionante para operar, a veces rechazan solicitudes sin dar información de por qué lo han hecho. Difícil saber si es por inoperancia, negligencia, exceso de trabajo y falta de personal, pero habiendo tantos recursos ¿Como no poder contar con un sistema más operante? Contratar más gente para realizar un papeleo y una burocracia sin tanta espera, tanta demora, tanto innecesario trámite. Además podría esto ayudar a la cesantía, y mucha gente no tendría necesidad de inscribirse en el RSH. Esto ocurre no solo con los trámites de ingreso al RSH, sino con cualquier tipo de actualización que se pueda realizar: domicilio, integrantes, planes de salud e ingresos. Ya que el RSH se alimenta de la información de bases administrativas y de los mismos reportes e información que declaren las personas. Como las instituciones son callamperas, al final, las mismas personas deben realizar sus propias actualizaciones de información. Si tengo un porcentaje de CSE mentiroso, que me hace parecer millonario, cuando en realidad me encuentro en la escasez misma y al borde de la desesperación, lo que más voy a querer es que el sistema rápidamente pueda actualizar mi información. Como guinda de la torta, pero quizás una de las cosas más importantes dentro de todo este circo y puterío, es que si X persona presenta ingresos de $800.000, cuando actualmente recibe 0, y decide actualizar su información, primeramente debe esperar ese lento y tedioso trámite de su municipalidad. Hagamos de cuenta que demoraron 2 meses en aprobar la solicitud, Esto no es suficiente. Una vez aprobada debe pasar un mes para que esta información efectivamente pueda aparecer en el sistema (y dependiendo de la fecha de corte del mes). Si nos vamos a cualquier actualización que tenga que ver con la situación laboral o los ingresos que está recibiendo la persona, el sistema puede tener una demora de hasta 3 meses en que se pueda ver reflejada su situación actual, y además hay que recalcar que el total de ingresos del hogar no corresponde a los ingresos que la familia se encuentra recibiendo en la actualidad, sino que es un promedio de los últimos 12 meses de ingresos. Por lo que si en 9 de los últimos 12 meses el hogar estuvo recibiendo $800.000 y solamente los últimos 3 los ingresos han cesado, pasará una buena cantidad de meses para que el promedio pueda ajustarse hasta mostrar la real situación de precariedad en la que vive esta familia. Los promedios mienten, si yo tengo 2 bonos y tu no tienes ninguno, en promedio tenemos 1 bono cada uno. 

El ministro habla de la facilidad de hacer los trámites y de la efectividad de las políticas públicas del gobierno, debido a su buena gestión y al avance de la tecnología, y en este caso la mentira no puede ser más grande.

¿Cual es la ayuda?

Hay quienes efectivamente si logran o han logrado recibir alguno de los bonos o beneficios. Existen muchos de estos que ya no se entregan o que está culminando el plazo inicialmente estipulado para que pueda ser efectivo su pago. Detengámonos en los que ya hemos mencionado, que son en todo caso los más comunes dentro del RSH.

IFE (Ingreso Familiar de Emergencia)

“Si la familia cuenta únicamente con ingresos informales, el monto del beneficio dependerá del número de sus integrantes, siendo $100.000 por integrante hasta un total de 4 integrantes.

“Se entregará por un máximo de cuatro meses, reduciéndose su monto para el cuarto aporte a un 80% mientras los hogares retoman sus fuentes de ingresos”.

Es decir, si la familia tiene más de 4 integrantes el monto es inferior a $100.000 y es de esperar que la situación familiar haya mejorado durante estos 4 meses … para una familia que se ve en la necesidad de optar por una ayuda de este tipo, todos sabemos que difícilmente haya sucedido.

La información del IFE, también agrega: “No obstante, de ser necesario y atendiendo la situación sanitaria y económica, se podrá extender hasta seis aportes del Ingreso Familiar de Emergencia Con montos a determinar”.

En este caso el monto a entregar, lo que es necesario y cuando es necesario depende exclusivamente de la evaluación que haga el gobierno.

IEF (Ingreso ético familiar)

Este es el beneficio que está destinado a las familias más pobres del país, según su propia definición. No es un bono en específico, son una serie de bonos, los cuales las familias pueden recibir dependiendo de sus características. Por ejemplo el bono por producción entrega un monto de aproximadamente $15.000 al tramo más vulnerable de la población y para el cuarto tramo más vulnerable de la población de aproximadamente $9.000. El bono control de niño sano al día entrega un monto de $6.000 y el bono por asistencia escolar también entrega un bono de $6.000. Al parecer los más vulnerables, no tienen como dejar de serlo.

IMG (Ingreso mínimo garantizado)

El ingreso mínimo garantizado permite garantizar un salario mínimo para aquellas personas que reciben menos de $380 mil brutos, con el objetivo de que nadie gane menos de $300 mil líquidos. Está destinado a todos los trabajadores y trabajadoras con contrato y jornada completa (más de 30 horas semanales)”.

Para una persona que recibe el ingreso mínimo actual, de $320.500, el subsidio sería de $45.353 (aumento del 18%), alcanzando un ingreso bruto de $365.853 y un líquido de $301.753.

En resumidas cuentas, ya que el sector privado es incapaz de pagar sueldos dignos, el estado se encarga de compensar esto, entregando montos igual de indignos.

Bono para la clase media

Corresponde a un monto de hasta $500.000, para familias cuyo ingreso mensual el año 2019 haya sido entre $400.000 y $2.000.000 y haya visto una reducción del 30% de sus ingresos. El beneficio se pagó una única vez, y en todo caso se podía postular hasta el 31 de agosto, según la fuente oficial del gobierno. Si el retiro del 10% de las AFP fue una medida insuficiente, entonces qué queda para este bono.

La existencia de estas “ayudas” aparte de ser políticas parche, cínicas e insuficientes, generan un resentimiento entre la misma clase trabajadora. “Yo veo que a mi vecino le llegaron todos los bonos del mundo, y el no tiene mala situación; y yo que estoy en una situación mucho peor, no me ha llegado nada”. Se escucha constantemente.

Existen muchos otros detalles, muchos otros casos, muchas injusticias y descaros dentro de este sistema. Como por ejemplo bonos otorgados que aún no han sido pagados, calificaciones socioeconómicas que nadie entiende cómo llegaron a calcularse o montos de ingresos del hogar que simplemente nunca han existido. Y para más remate los problemas de la página web que tiene constantes errores que impiden la generación de trámites o el adjuntar documentos. Una infinidad de casos que desnudan una vez más que las instituciones de carácter públicas están convertidas en edificios en un verdadero estado de descomposición que sirven cada vez menos. La misma gente trabajadora que por necesidad tiene que ingresar al RSH sabe de todas estas injusticias y podrían dar crédito de esto.

Los capitalistas, intelectualitos, leguleyos y economistas de cartón son especialistas en mostrar datos aislados, cifras sin contexto y análisis superficiales en los que intentan demostrar no solo el éxito del actual modelo económico, y en desmentir el hecho de que la pobreza, la miseria y la precariedad sean pan de cada día para la población; quizás para ellos sean simples casos aislados, y en todo caso desperfectos que este mismo sistema es capaz de mejorar, ya que nos encontramos con “el mejor sistema en la historia de la humanidad”. Pero mucha gente que lea esto sabe por experiencia propia que estas situaciones son reales, que no dan cuenta de un modelo económico próspero, y que aún existiendo los recursos para poder vivir plenamente y con condiciones dignas, los más poderosos nunca lo van a permitir. La experiencia real, la evidencia empírica no falla ni miente. Nunca lo hará.

¿La gente quiere que le den todo en bandeja?

Solo para el mes de junio, 2,8 millones de personas solicitaron el IFE. Un país de aproximadamente 18 millones de personas (considérese el margen de error de Piñera) en el que esta cantidad de personas esté en la necesidad de solicitar un aporte tan mínimo para poder subsistir, significa que estamos en presencia de un país miserable. Más de 5 millones de personas cuentan con el RSH (sumando y restando los nuevos ingresos y las desvinculaciones), osea hablamos de un país en el que nadie tiene nada garantizado y cualquier “ayuda” sirve y es bienvenida. No se puede juzgar al necesitado de buscar las condiciones mínimas para su supervivencia, se debe juzgar al explotador que a lo más accede a darle unas migajas. Aquí la realidad es que el gobierno debe salir al paso con estos bonitos de medio pelo porque el sistema privado ha arrasado de tal manera con la vida, que es imposible moverse un centímetro sin encontrarse con deudas o con la necesidad de desembolsar ridículas cantidades de dinero para cualquier necesidad básica. La educación es privada, aunque alguien podría señalar que existe la posibilidad de recibir gratuidad en educación; bueno, se repite la misma premisa ¿Quien es pobre? ¿Quien recibe la gratuidad? La salud es privada, los medicamentos carísimos, las viviendas, el transporte, los gastos comunes, la luz, el agua … y para qué hablar de la recreación o el tiempo de ocio. Todo se reduce a algo muy simple, la inexistencia de derechos sociales. De tener derechos sociales no habría necesidad de un RSH, un IFE, un IEF, una UDI, un RD o un PPD. No habría necesidad de migajas.

La maldad más absoluta es cuando el presidente o alguno de sus ministros se encuentra dando algún comunicado o declaración, y nunca titubea al señalar la facilidad de recibir ayuda por parte del gobierno y la rapidez y comodidad con la que se puede realizar cualquier tipo de gestión. Al ser esto mentira, quedan 2 opciones: o es un mentiroso profesional o un ignorante que no tiene ni idea de cómo funciona su sistema. De cualquier manera al final del día es el mismo cerdo que siempre ha sido.


¿El estado es el problema? 

Ciertamente lo es. También lo es el gobierno de turno. ¿Esto significa que la solución la puede resolver el interés privado? Esto es lo que suelen señalar los académicos del liberalismo. Apuntan hacia la burocracia, a la inoperancia de las instituciones estatales. Pero veamos el panorama real. ¿La gente por qué necesita acceder a bonos? Muy pero muy sencillo. Porque los sueldos que impone el mercado son sencillamente sueldos de hambre para gran parte de los trabajadores, porque la gente tiene niveles de endeudamiento con la banca privada de cifras escandalosas, porque el emprendedor, el pequeño comerciante no tiene capacidad de competir con el mall o el supermercado del frente y ante cualquier pequeña sacudida, tiene que rebuscarse como cualquier trabajador y terminar muchas veces estrangulado por esta misma economía. Un país que entrega todo a los grandes intereses capitalistas, sencillamente no puede nunca prosperar.

La gente que maneja los ministerios, la gente del parlamento y el mismo presidente no son verdaderos funcionarios públicos, y si lo son entonces son lo más mediocre que puede existir. Ellos son verdaderamente funcionarios al servicio del capital privado. Muchos de ellos han sido grandes accionistas de empresas, han recibido aportes de millones y millones de pesos para sus campañas y para aprobar leyes que favorezcan aún más al interés privado; sus partidos y organizaciones reciben un constante ingreso de dinero proveniente de las grandes fortunas nacionales como internacionales y su club de amigos es siempre el de los más poderosos, todos toman tecito en la misma mesa, por lo que un estado que esté en manos de estos intereses, no tiene otro destino más que el de ofrecer únicamente migajas y promesas que nunca podrá realmente cumplir, porque nunca le ha interesado cumplirlas. El pueblo es clientela y los derechos son bonos.

El descargo con el peón de la pirámide.

Agreguemos para el colmo de esta situación, que el servicio encargado de atender telefónicamente, el área de atención ciudadana, que recibe las llamadas relacionadas al  RSH, de trabajadores muchas veces furiosos y con justa razón, es Entel Chile, propiedad del grupo Matte. El mejor ejemplo de que las instituciones públicas no tienen ningún valor, y todo queda en las manos privadas. Los trabajadores del RSH no tienen un ingreso distinto al que podría tener cualquiera de las personas que llama para recriminarlos por su pésimo servicio, para consultarles, rogarles o muchas veces llorar debido a su situación. Es decir, son los mismos trabajadores los que deben recibir las balas por culpa de este sistema indigno, y no los poderosos de siempre, como es habitual. No solo esto, sino que además recordemos que por la contingencia actual muchos de estos trabajos de servicio al cliente se encuentran en modalidad de teletrabajo. Bueno también es el caso de los trabajadores del área de atención ciudadana del RSH. Y adivinen que … Entel Chile incumple descaradamente con la ley de teletrabajo. Según el nuevo Artículo 152: “Los gastos asociados a los costos de operación, funcionamiento, mantenimiento y reparación serán de cargo del empleador”. además de esto recordemos las palabras del propio subsecretario del trabajo: “El internet del teletrabajo debe ser asumido por el empleador”. Bueno, Entel no se hace cargo de este gasto, no paga ninguna cuenta de internet, como tampoco invierte en la instalación de antivirus o algún tipo de seguridad para los computadores, siendo que deben instalarse softwares directamente desde internet.
 
Al final del día, las grandes corporaciones, empresas, holdings, magnates y transnacionales se siguen enriqueciendo producto de la miseria, y la única respuesta del estado de Chile son las migajas y las mentirosas promesas de una prosperidad inexistente, y que dentro del capitalismo jamás existirá.

AUTOR: OCA

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