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A PROPÓSITO DE GRETA

«Qué fácil que es hacer que las personas crean en una mentira, y qué difícil que es deshacer ese trabajo».

Mark Twain

Las mentiras tienen la particularidad de que para creérselas hay que tener un motivo.
Nuestro motivo, el del mundo desarrollado, es que somos partícipes de la situación de desastre planetario.
Partícipes, que no responsables, los responsables son la élite mundial que ostenta el poder y dirige nuestras voluntades.
Esa élite, la gran burguesía, tiene como única norma acumular capital, tratar de aumentar o no disminuir, su tasa de ganancia, pero también detentar la hegemonía de poder, sin tener la capacidad de decisión y actuación, sin poder tomar las decisiones por millones de personas su estatus correría peligro, no ya ante la masa, si no,ante otros sectores burgueses.
Pues no hablamos de una hermandad burguesa unificada bajo la misma consigna, aunque sus intereses sean los mismos, también se contraponen.

La lucha por el poder, tiene muchos frentes, el de la propaganda, es uno de los que hoy, tienen mayor importancia, pues es muy efectivo el control de las masas, mucho más barato , limpio y a la larga más ventajoso.

Huelga decir, que todo de cuánto tiene que ver con la mencionada estrategia de los capitalistas , en cuanto a propaganda y control de masas se refiere al veinte por ciento del mundo “privilegiado” occidental, pues todo lo que queda por fuera para esa gran burguesía , puede ser eliminado de múltiples formas mucho más directas y violentas.

Aquí es donde el asunto se pone peludo.
En la parte del mundo “desarrollado”, vivimos una ínfima parte de la humanidad,la mayoría somos clase trabajadora, en muchos casos, nuestras condiciones materiales, se pueden considerar precarias , aunque si son comparadas con las condiciones materiales de los ejércitos de excluidos que existen en el mundo, podríamos decir que somos privilegiados.

¿Entonces, somos privilegiados o no?

No, no somos privilegiados, privilegiada es la burguesía, ellos son los que deciden, no solo nuestras condiciones de vida, si no nuestras necesidades y hábitos.
Pues si bien la relación entre la burguesía y los trabajadores es el sistema de producción, el consumo tiene una importancia vital en esta relación, alimentando así una “simbiosis” muy macabra que genera una dependencia de la burguesía a la clase trabajadora occidental.

Esta piedra angular, es la que soporta el esquema mundial, todo está relacionado, porque en definitiva , se resume en una vuelta más al viejo conflicto de la LUCHA DE CLASES.

La burguesía acumula capital y poder a costa del explolio y la explotación de los países empobrecidos, así como también de la explotación y la alienación de los trabajadores de los países “ricos”, por medio de la producción y el consumo.

Los trabajadores de los países desarrollados, no quieren perder lo que ellos creen como privilegios, estos en realidad, son derechos universales, pero también hay un componente que la burguesía ha incorporado, unas presuntas necesidades que se resuelven con el consumo y si es necesario a través de las facilidades de pago del crédito.
Para diferenciar a los trabajadores “privilegiados” del resto, el capitalismo crea una alianza, por medio de la dependencia.
Consumir. Se diseñan productos y se crea la necesidad, después se facilita la financiación y nunca se rompe el círculo.
Cada habitante de los países desarrollados, consume productos y servicios a ritmo de siete individuos del mundo empobrecido.

Greta decía que le han robado la infancia, tenía razón, lo que no llega a comprender es que después se la venderán a crédito. Porque de eso va el “capitalismo primer mundista “ de seres humanos frustrados comprando a plazos trozos de algo que se acerque al placer para sustituir la felicidad negada por la sordidez de un mundo decadente.

Mientras todo esto pasa, el planeta se agota, agoniza y perece, no solo por la codicia burguesa, también por la estupidez de una clase trabajadora inconsciente y renegada, que ha renunciado a su identidad para reemplazarla por cosas inútiles que no aportan en nada al bienestar.
Esta clase trabajadora no sabe, o no quiere saber, que todo lo que la tecnología hace posible, no tiene por qué ser necesario, oportuno y viable, que el valor y el precio no son conceptos equivalentes.
Pues para producir cualquier objeto que en Europa o Estados Unidos tiene un ridículo precio de mercado, en la mayoría de las ocasiones, el desgaste ecológico o en vidas humanas es mil veces mayor, solo que estas dos consideraciones para el especulador capitalista, no se traducen en costo de ningún tipo.

La pobre Greta, como la inmensa mayoría de los trabajadores que estamos por dentro de las “ventajas” del capitalismo, somos utilizados.
Claro que Greta no es responsable, nosotros tampoco.

Ella fue a dar un discurso que le es útil a la misma burguesía responsable de esta situación, claro, todo importa, el mensaje,el foro, las formas….
La escenificación es la necesaria, los efectos los deseados, no se diga que la función ha sido inútil.
Hoy todos tratamos de entender, analizar, interpretar. Mañana todo seguirá igual.
No hay nada más desmovilizador que una movilización dirigida y controlada por la élite.
Ellos crean el virus y el antídoto, mientras, el planeta que es el verdadero enfermo, agoniza.

Artículo escrito por nuestra colaboradora: Isabel Vileya

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