Crónicas

Industria Automatizada y Marx

Marx veía el capitalismo como una forma de dominación más extrema que el feudalismo. En su  opinión, al destruir el trabajo como oficio y reducir a los trabajadores a una función especializada, el capitalismo había eliminado la expresión creativa en el trabajo, un componente de la vida que, en su opinión, es fundamental para la esencia humana. El capitalismo, en opinión de Marx, era un sistema en el que los trabajadores estaban alienados del proceso de producción, que se imponía al trabajador como una fuerza ajena.

Por otro lado, la gran fuerza del capitalismo, para Marx, fue su extremadamente alta eficiencia productiva. Buscando constantemente formas más eficientes de producción, las industrias capitalistas a medida que maduran utilizan cada vez más máquinas, sustituyendo a los trabajadores humanos. Este proceso de automatización es posible no solo por el desarrollo tecnológico, sino también por la naturaleza del trabajo humano durante la etapa capitalista. Para la división capitalista altamente especializada del trabajo, el trabajo humano se reduce a una simple tarea repetitiva, que es exactamente el tipo de tarea para la que se pueden diseñar las máquinas, ya que son tareas que no requieren creatividad humana. Por lo tanto, para Marx, la fábrica industrial evoluciona inexorablemente hacia la industria automatizada.

Marx vio la industria automatizada como un nuevo modo de producción que constituiría la base material para una nueva etapa en la historia humana, la del socialismo. Marx tenía una visión de largo alcance de la automatización desde el punto de vista del trabajador. Lo veía como el establecimiento de condiciones para una sociedad en la que los seres humanos serían liberados del trabajo en su forma convencional. En lugar de trabajar como esclavo, siervo o apéndice de una máquina, los seres humanos ahora tendrían el trabajo de diseñar y mantener máquinas, una forma de trabajo que es mucho más versátil y requiere educación y creatividad. Además, dado que las máquinas funcionan con alta eficiencia, las sociedades humanas podrían producir sus necesidades con menos tiempo de trabajo. Entonces, no solo el trabajo sería más versátil, sino que también se reduciría el tiempo de trabajo. Esto permitiría a los seres humanos participar en una variedad de actividades más allá del trabajo, como la jardinería, la elaboración de sus propios muebles o el estudio de la literatura. Así, Marx vio la automatización como el establecimiento de la base de una sociedad caracterizada por la satisfacción eficiente de las necesidades humanas, por el trabajo creativo y por la reducción del tiempo de trabajo.

A medida que emerge la automatización, las clases trabajadoras y capitalistas tendrían intereses diferentes y opuestos. Mientras que la clase trabajadora estaría interesada en la plena realización de las implicaciones emancipatorias de la automatización, la clase capitalista estaría interesada en la maximización de la producción para maximizar las ganancias. La clase capitalista se vería así impulsada hacia crear falsas necesidades para así dar  funcionamiento como la base ideológica de la sociedad de consumo. Impulsado por la búsqueda de ganancias como un fin en sí mismo, el capitalista busca maximizar la producción y manipular psicológicamente a los trabajadores para comprar bienes de consumo que no mejoran cualitativamente la vida humana.

Sin embargo, desde el punto de vista de la clase trabajadora, se pueden comprender las implicaciones verdaderamente emancipadoras de la automatización. Entonces, la transformación del capitalismo al socialismo requiere la acción política de la clase trabajadora, para que pueda establecer las estructuras necesarias para la transición al socialismo. Así como la clase mercantil durante el feudalismo pudo discernir sus intereses a largo plazo en la plena realización de la producción fabril, la clase trabajadora debe discernir su interés en las implicaciones emancipadoras de la industria automatizada. Y así como la clase mercantil se convirtió en una burguesía revolucionaria, la clase obrera debe convertirse en una clase revolucionaria que actúa políticamente para establecer un nuevo tipo de sociedad sobre una base de industria automatizada.

Por Rodrigo Gourdet, colaborador Remolino Popular

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