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LA TERCERA OLA DEL FEMINISMO

(Las hijas de la jauría)
Hace cosa de horas, hablar de igualdad entre sexos, incomodaba a los sectores tradicionales de la sociedad mundial. Tengo el recuerdo patente, del desprecio y falta de creditos que se les otorgaban a las mujeres que osaban levantar la consigna del feminismo, eran y son catalogadas por cientos de epítetos hirientes. Los sectores tradicionales, más los »progres de las izquierdas», no se quedaban atrás en esa cruzada, por mantener al sexo débil según ellos, bajo control, no se les debía confiar la solución de conflictos porque podían bajar la guardia y enternecerse con los enemigos. Hablar de Rosa Luxemburgo irritaba a más de un militante de la izquierda Europea, y también de Americalatina; se le sacaba en cara su falta de Leninismo y su pacifismo pequeño burgués. Bueno, ahora esos mismos sectores hacen actos y simposios en memoria de esa gran mujer.
Tengo que confesar que producto de mi educación (patrialcal y simplista), también asumía esos lineamientos discriminatorios, más eso solo denotaba mi falta de lectura, y también de los que se decían tener las ideas más claras. Por otra parte, Rosa luxamburgo no quería que ningun hijo del pueblo derramara su sangre para con ello enriquecer a los banqueros Alemanes. Qué no tenía claridad sobre las tesis marxistas? eso es discutible, si vemos que en la obra más ambiciosa y sufrida por karl Marx, (el capital) muy poco se habla de feminismo, que tampoco es un drama ontológico, ni falta de compromiso con el género femenino. Marx desarrolla sus tesis, poniendo al desnudo todo el aparataje de los que hacían la historia en esos momentos cruciales para la humanidad. Historia construída gracias a la sangre de millones de obreras y obreros, que eran arrinconados en los talleres de los capitalistas, después de haberles succionado toda la plusvalía.
La irrupción de las obreras en las primeras horas del siglo viente produjo un estallido de conciencia de clase y pertenencia en las nuevas jornadas que se estaban desarrollando en las filas del proletariado. Las luchas por los reconocimientos políticos y sociales en todos las areas de la vida social, empujó a muchas mujeres a entregar su aporte intelectual. En francia aparece con extraordinaria fuerza y claridad Simona De Beauvoir analizando temáticas muy sensibles para los sexos, importante para ese momento en la lucha de ideas. Fue su magistral libro “Los dos sexos» el texto que le causó grandes alegrías, pero también uno que otro disgusto. Sin embargo ella no podía hacerse cargo de la misoginia de sus  colegas varones, y del hembrismo de sus pares, que la miraban con cierta envidia, por no tener que venderse como dócil esposa a niñatos adinerados, y a hombres en su mayoría treinta años mas grandes que ella. La pederastia era común y lícita, en ese tiempo y también en presente.
Esto del feminismo y su fuerte puesta en escena en la actualidad, nos habla de la sociedad tradicional que aún seguimos siendo, y hemos necesariamente de cambiar, para una mejor convivencia con las madres y las hijas que pueblan el planeta, porque son las que hacen posible la vida. Los derechos que se reclaman en diferentes capitale del mundo, nos debe hacer reflexionar sobre si realmente la democracia representativa, está haciéndose cargo de las demandas sociales que pide el movimiento feminista. Hasta ahora podemos ver como la reticencia de los gobiernos produce tomas de conciencia en las mujeres movilizadas. Un sin fin de declaraciones, están en las redes sociales llevando la voz genuina de esas aguerridas luchadoras. Falta en cantidades métricas escuchar mucho más, las demandas de ellas, para comprender cuál es la esencia de sus aspiraciones, y qué es lo que exigen resguardar. ¿Cuántas son asesinadas, violadas, vendidas, maltratadas, desvalorizadas laboral y socialmente? El panoptico foucaultiano que tantas ventajas a proporciónado al patriarcado, tiene que ser subjetivizado por el diálogo, sin ánimos de control, de ninguna clase. Y desde ese auditorio, que todas las ideas de la comunidad sean escuchadas. Y dejar de una vez por todas las viejas consignas patriarcales; »Mujer dócil y servil, no pienses, no hables, no te sumes a la gran marcha del 8 de marzo», esto me recuerda las palabras del gran filosofo francés Jean Jacques Rousseau; «La educación de Sofía se articula sobre tres ejes. El primero de ellos es la castidad y la modestia; el segundo, la domesticidad; y el tercero, la sujeción a la opinión. Una mujer casta y modesta, pronta a tener en cuenta las opiniones de los demás y dedicada por completo a su familia y a su casa es el prototipo ideal de la mujer natural»
También desde la literatura marxista se tiene que repensar las resabias y maltrechas arengas como la siguiente: »Es lucha de clases no de genero»,  pero entérate que si no están puestos los intereses colectivos de ellas, pueden seguir quedando sus demandas, en los intereses generales del discurso patriarcal vigente. Hay que destruir todos esos mitos de la inferioridad, levantados por la literatura andrógina y sus relatos que sólo buscan arrinconar la tan anhelada libertad de las mujeres. Tenemos que ser capaces de construir un discurso en el cual, hombres y mujeres oprimidos y marginados por las políticas de corte neoliberal, le salgan al paso a la nefestasta sociedad dividida en clases. Desde ya hemos de empezar a educar, a las nuevas generaciones, en la lectura de texto que amplien nuestro universo raquítico en conocimientos, todo esto para que dejemos de hacernos los desentendidos, y  de una vez por todas de seguir repitiendo consignas cacofónicas del medioevo. Que desde el Marqués de sade, pasando por Rousseau, Robespier, y esa impuria »Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano» de 1789, que fue escrita al calor de la revolución francesa para consagrar la idea del patriarcado que aun en la actualidad sigue vigente.
Las mujeres participaron en las barricadas y en todas las acción para derrocar a la monarquía francesa, y lo único que ganaron, fue una invitación para volver a casa, para »procurar la felicidad de los hombres», en palabras de Rousseau el gran pedagogo de la educación Eurocentrica. Es por eso que hay que ponerse las gafas feministas, y sumarse a la huelga del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora. Les recomiendo las siguientes lecturas, que les puede hacer reflexionar sobre el tema: »Dialéctica de la sexualidad», Alicia Puleo. »Neoliberalismo sexual» Ana de Miguel Alvares. »Nacemos de mujer», Adrienne Rich. »La familia la propiedad privada y el estado», federich Engel. »Love of worken bees» Alexandra Michailowna Kollontai. »El deber de las mujeres trabajadoras en tiempos de guerra» Clara Zetkin. »Todos deberiamos ser feministas», Chimamanda Ngozi Adichie. »Mujer, raza y clase» Angela Davis. También esta bueno ver el trabajo que esta llevando cabo la Chilena Patricia Artes ibañez, directora, investigadora y activista teatral feminista. Después de que se hallan sacado la venda de los ojos, y puedan mirarlas de otra forma, quizás recién ahí, puedan entender mejor y en toda su plenitud, a »las hijas de la jauría», que han deambulando en las frias estepas de la conciencia capitalista, ellas ya se rebelaron y estan en las calles luchando por una vida sin mas desdichas.
(Benjamín Caro Morales)

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