Crónicas

Populismo de derecha en Chile: Una reflexión para el presente desde la historia. Por Santiago Rojas, La Florida

El populismo que ha existido en Chile ha sido una demagogia descarada de la derecha como una forma especial de manipular al pueblo por parte de un político que finge identificarse con los humildes, que promete solucionar sus problemas, y que incluso puede hablar mal de los propios ricos. Pero eso es solo una ilusión: al final sirve a los explotadores.

La demagogia populista de derecha ha logrado llegar al poder con Arturo Alessandri en 1920 y con Carlos Ibáñez en 1952. Ambos apelaron al pueblo en las elecciones para luego gobernar con los ricos y para los ricos, al pueblo le volvieron la espalda y lo reprimieron.

Alessandri apareció en medio de la “cuestión social” con los pobres urbanos viviendo hacinados en la miseria y con un sistema parlamentarista ineficiente y corrupto dominado por la oligarquía. En 1918 y 1919 se organizó la Asamblea Obrera de Alimentación Popular, con decenas de miles de personas que salieron a la calle en todo Chile, en las mayores manifestaciones habidas hasta esa fecha. Desde el seno de la oligarquía emergió la figura de Arturo Alessandri. Su discurso fue una hábil manipulación del pueblo al que llamaba con cariño “querida chusma”, mientras criticaba de palabra a los ricos, la “canalla dorada”. Así fue como en 1920 consiguió engañar al pueblo, que creyó en este sinvergüenza que a sus amigos oligarcas les reconocía que iba a reformar un poco la cosa para que nohubiera revolución. Alessandri  llevó a la oligarquía a hacer pequeñas concesiones para no perderlo todo. Sabían que el pueblo movilizado tenía el ejemplo de la revolución bolchevique y ponía en peligro toda la dominación de los ricos. Como presidente, Alessandri ordenó la masacre de 65 obreros en la oficina salitrera San Gregorio en 1921, y aunque acabó con el parlamentarismo para reemplazarlo por el predominio del presidente, mantuvo el sistema de explotación de los trabajadores en el campo, en las minas por los consorcios gringos y en las fábricas por el patrón capitalista.

Otro momento populista se vivió en 1952.  Terminaba el gobierno del radical Gabriel González Videla, marcado por la represión a las fuerzas de izquierda y manifestaciones populares por el alza de los alimentos y de los pasajes de los buses. Los militantes radicales robaban al Estado a manos llenas y colocaban a sus familiares y amigos en el gobierno. Carlos Ibáñez se presentó con una escoba para barrer la corrupción. Prometió también que haría bajar el precio de las mercaderías. Ya en el gobierno, Ibáñez también defraudó. En 1955 la misión Klein Saks recomendó permitir los aumentos de precios y congelar los salarios; en la práctica la recomendación era hacerle pasar hambre al pueblo para salvar la economía. El pueblo reaccionó con las protestas del 2 y 3 de abril de 1957 que paralizaron Santiago, a las cuales Ibáñez ordenó una sangrienta represión que dejó 21 muertos.

Hemos apuntado dos experiencias concretas de cómo el populismo derechista ha engañado y luego ha defraudado al pueblo. Hoy en día la derecha pretende volver a engañarnos. Aunque Sebastián Piñera no posee los elementos típicos de apelación al pueblo y de confrontación con los ricos, es preciso reconocer que tiene propuestas populistas en relación a preocupaciones verdaderamente presentes como la percepción de aumento de la delincuencia y la masiva llegada de inmigrantes. Hay que estar alertas para advertir toda su falsedad. Un sujeto declarado reo y con acusaciones delictuales contra él y sus colaboradores no puede erigirse como combatiente contra la delincuencia: él mismo es un delincuente. No va a frenar la inmigración, pues los inmigrantes que llegan son vistos por sus amigos empresarios como mano de obra barata para reemplazar al trabajador chileno. Un sujeto que se aprovecha de la pérdida de parte del mar de su país para hacer negocios es un miserable traidor a la Patria.

La seguridad, el bienestar y la justicia no son posibles confiando en un rico farsante. La única manera de resolver los problemas populares y avanzar en un desarrollo patriótico y popular es la toma de conciencia, la organización y la lucha del propio pueblo.

 

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